Oct 282009
 

(Gracias a Camilo Venegas por este articulo, tomado de su Blog el Fogonero…)comedor

El Gobierno Cubano ha decidido clausurar las Escuelas al Campo y los Comedores Obreros. Como consecuencia de esa medida, desaparecerá uno de los iconos más resistentes de la antropología revolucionaria: la Bandeja de Aluminio. Muchos de nosotros, los sobrevivientes, le debemos a ella la sobrevida.

Tratando de llegar con el contenido de la bandeja intacto a la mesa, nos graduamos de equilibristas. Aunque los tropiezos también tenían su encanto, porque nos convertían en master blender de las más audaces combinaciones: arroz congrí en almíbar, dulce de leche con frijoles negros o casquitos de guayaba en salsa de macarela.

El sonido de las bandejas mientras se lavaban era la música de fondo de nuestra digestión, una especie de steel band que aún en lo más apartado de los albergues se oía con nitidez. Cuando pienso en la cola del comedor, me vienen a la cabeza cientos de rostros de los que hace muchísimos años no sé nada. Todos ellos compartieron conmigo ese instante fugaz de júbilo incomparable en que por fin llegábamos al mostrador y la tomábamos en la mano.

El golpe de los cucharones contra ella, el rostro sudoroso de las tías y la promesa de un sabor, mitad especias, mitad bauxita, resumían el momento de más gozo en aquella vida que, vista de lejos, se parece más a la de un presidiario que a la de un adolescente.

Aun así no me quejo. La bandeja y yo vivimos momentos demasiado felices como para no lamentar su muerte.

Sorry, the comment form is closed at this time.